Rumores (I) / Por Cedhot Arias


Me miraste y creíste

en las lenguas de fuego

que de mis ojos brotaban...

No soy un dios,

no quiero que me adores,

no te inclines ante mí

como si mi presencia

fuera una con el destino.

Levántate,

deja que caigan una a una

todas las costras secas

de mi infernal abrazo.

Deja que los vientos

levanten vuelo

desde el sudado

escondite de tus cabellos;

deja que todos crean

en este huracán que nos envuelve.

Un millón de rumores

arrastras a tu paso,

mientras el agua que brota de mis manos

apaga el incendio que había

en tu vientre.

Cedhot Arias

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