lunes, 25 de mayo de 2009

Silencio / Por Cedhot Arias


Hay una lagrima tuya
en mis suspiros,
el vapor del día
enredado entre las piedras rotas
escapa como mil gotas
de agua que emergen de la tierra.

Al final
cuando es solo la oscura
penitencia de la rosa,
estamos tu y yo
en los besos
esperanzados.

Es tierna la luz
de nuestros ojos
que se escapan
que ya no vuelven
que saben, como niños enamorados,
que después de aquella curva
nos separaremos.

Aprovecho hasta el lejano
sonido de tu voz,
hasta lo que no quieres decirme,
hasta la pulcritud,
de la distancia.

Llegado el tiempo
de las angustias
me aferro a tu mano
como a un puñal.

Cedhot Arias
21 de mayo de 2009
06:00 p.m.

La fotografía es de: Gonzalo (http://www.flickr.com/photos/zalo_astur/) Natural de Oviedo, España, con un excelente trabajo gráfico. Por eso hoy acompaña este poema.

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