sábado, 20 de mayo de 2017

EL TIZNE DE MI SOMBRA / Por María Cristina Solaeche Galera


Asalta la muerte
emboscada intrusa
quedan resbalando
deshaciéndose
gesticulando las esquinas
reclaman en sus heridas
esquirlas de canciones escondidas
la boca besada sin sosiego
se asfixia
con el ensordecedor ovillo del silencio
el vientre hueco
es guarida
de entumecidas incertezas
los párpados
son alocadas mariposas nocturnas
esconden zozobras de lo efímero
las caricias contenidas
rebotan
en el tacto de hueso y cobre
al mirar hacia atrás
fisuras de sal crispan el rostro
¿acaso tropezó un quejido con el tizne de mi sombra?
mis ojos terrosos
lloran arenisca
el mundo
sepia.

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