miércoles, 3 de agosto de 2016

Poema: LA RALLANZA / Por Carlos SanDiego

Joven Yekuana foto de Manuel Carreño.jpg
Las yucas están listas para rallar. 
Las muchachas se bañaron temprano.
Las manos veloces de los ancianos en los manaarekon 
cirnen la paz del pan y adornan la bendición para la abundancia.

Ya sabes:
nosotros nos casaremos al terminar la rallanza.
En estos días yo estaré de tendedor.
Desde el pie del budare te veré bellísima 
cuando salgas a asolear el olor de la felicidad en mi torta de cazabe.
Seremos hijos de nuestros dioses.
Dioses de nuestros hijos.
Cumpliremos con las asignaciones para sobrevivir del origen.
Harina.
Harina fresca de muchacha.
Candela.
Candela de cayena.
Candela crepitante de mujer.
Yare
fermento de hombre que deja huella de sus testículos 
en la arena que danza y danza hasta convertirse 
en el saltamontes que tiembla en la ramita de una mujer.

Trabajando improvisaré cantos a Mavaare. 
Después te invitaré a ser tucusito en el picacho de mi centella. 
Tucusita alrededor de la gota que amanece en la flor de yuca.
Desde el pie de mi budare te veré.
Imagino que desnuda proteges la ecología de los cielos
con ese orgullo de agua limpia 
siempre lista para lavar las semillas.

Nos casaremos al terminar la rallanza.
En lo más puro que ha dejado el tiempo en tus ojos
con todo lo que he aprendido a prepararme de lo que dicen los viejos
haremos una ceremonia como artesanía que teje la casa de la luna.
Somos templo para el archivo posterior.
Cazabe a cazabe.
Naiboa a naiboa.
Pi`miepooko
tü’namoora.
Cazabe a cazabe
naiboa a naiboa.

.............................................................................................................
Manaarekon: cedazos, cernidores hechos con fibra vegetal (albarico).
Maavare: espíritu guardián de los cerros
Naiboa: pan hecho de almidón y harina de yuca amarga, queso y papelón.
Pi`miepooko: lentamente, despacio.
Tü`namoora: alegre, feliz, orgulloso.

No hay comentarios.: