sábado, 13 de febrero de 2016

Entre el mundo y yo / Por Richard Nathaniel Wright


Y una mañana cuando estaba en el bosque me encontré de pronto ante la cosa, me la encontré en un claro verde guardado por álamos y robles escamosos.

Y los mugrientos detalles de la escena se elevaron, colocándose entre el mundo y yo.

Había un diseño de huesos blancos durmiendo olvidados sobre una almohada de cenizas.

Y el muñón carbonizado de un árbol apuntando en forma acusadora su lento dedo franco al cielo.

Había rotas extremidades de árboles, pequeñas venas de hojas quemadas y un rollo chamuscado de cáñamos grasientos:

Un zapato vacante, una corbata vacía, una camisa rasgada, un solitario sombrero y un par de pantalones llenos de sangre negra y sobre el pasto pisoteado había botones, fósforos muertos, puchos de cigarros y cugarrillos, cáscaras de maní, un seco frasco de gin y el lápiz labial de una prostituta; trazos diseminados de alquitrán, un incansable adorno de plumas y el prolongado aroma de la gasolina.

Y a través del aire de la mañana el sol vertía una sorpresa amarilla en las cuencas de los ojos de un cráneo de piedra…

Y mientras yo estaba allí, una fría piedad congeló mi mente por la vida que había terminado.

El suelo agarró mis pies y mi corazón fue rodeado por heladas paredes de miedo.

El sol murió en el cielo; un viento de noche murmuró en el pasto y manoseó a las hojas en los árboles; el bosque se vació en gruñidos de jauría; la oscuridad gritó con voces sedientas y los testigos se levantaron y vivieron.

Los secos huesos se agitaron, sonaron, se elevaron fundiéndose con mis huesos.

Las grises cenizas formaron carne firme y negra, penetrando en mi carne.

El frasco de gin pasó de boca en boca; los cigarros y los cigarrillos se encendieron, la prostituta manchó de rojo sus labios, y mil rostros se arremolinaron a mi alrededor, clamando por el incendio de mi vida…

Y entonces me tuvieron, me desnudaron, batiendo mis dientes en la garganta hasta que tragué mi propia sangre.

Ahogaron mi voz en el tumulto de sus voces y mi cuerpo mojado y negro resbalaba y rodaba en sus manos mientras me ataban a un tronco.

Y mi piel se adhería al caliente alquitrán burbujeante, cayendo de mí sobre los blandos terrenos.

Y los plumones y las púas de las blancas plumas penetraron en mi carne cruda y yo gemí en mi agonía.

Entonces enfriaron piadosamente mi sangre, enfriada con un bautismo de gasolina y en una llamarada de rojo me elevé al cielo como el dolor se levanta como agua, mis extremidades hirviendo.

Jadeando, implorando, me agarré como un niño a los calientes costados de la muerte.

Ahora yo soy huesos secos y mi rostro un cráneo de piedra mirando al sol en sorpresa amarilla.


Richard Nathaniel Wright nació el 4 de septiembre de 1908 en Plantation, Roxie, Mississippi, EEUU y falleció el 28 de noviembre de 1960 en Paris, Francia.

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