lunes, 22 de septiembre de 2014

Amor / Por Cedhot Arias




Tantos te han cantado, oh lejano amor;
si otros te han escrito,
¿Por qué no he de hacerlo yo?

Si tantas horas te he sufrido,
y puesto en el dilema
venganza te he jurado.

Cuando desde el fondo del diván
surgen formas que se abrazan
y desgarran;
cuánto me ha dolido un beso apresurado,
corriendo entre las sombras
las tenues luces de unas manos.

Si lo visto y lo vivido
se persiguen y se enlazan,
si lejanas grietas
aún se asombran de nostalgia,
si lo imposible se revela fuego y penitencia,
si todo lo ocurrido en el curso
de los siglos, no es sino obra de tus labios,
¿qué puedo hacer ante tamaña certidumbre?

No es acaso el grito de la historia
quien me acosa y me señala pendenciero,
¡Pues la paz quiero!, ¡Amar quiero!

Si un cuerpo dócil se revela misterioso,
si una mirada fugitiva se asegura
irreverente,
si el contacto con tu piel
domina mis visiones:
¿Puedo resistirme a tu hechizo
de hembra en mis pasiones?
¡No puedo! Amar quiero

El fruto ya maduro se descubre
entre sábanas plagadas de sudores,
y la brisa en tu ventana bulle y arrastra olores,
¡Sólo amarte deseo!
… y deseo… y deseo… y…

No hay comentarios.: