lunes, 28 de julio de 2014

El sueño de los niños / Por Mercedes de Pérez Freites



No turbéis nunca el sueño de los niños,
¡No los despertéis, no!
esa prerrogativa de inocencia
pasa rauda, veloz.

Inefable emoción embarga mi alma
cuando los veo dormir,
y sufro, cuando turban ese sueño
tan dulce, ¡tan feliz!

Cieguecitos con ojos luminosos
que traen a la vida
el tesoro inefable de sus gracias
y el enjambre sonoro de sus risas.

Lo adusto, lo terrible, junto a ellos
pierde su hosca negrura,
y el crimen espantoso, cuántas veces
al mirarlos se turba.

De puntillitas… así. Dormid, pequeños,
hasta que el sol os bese con cariño.
¡Ah! Llega presto, demasiado presto

La edad de la razón, ¡la edad del libro!

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