domingo, 11 de septiembre de 2011

Cuando tus manos naufragan / por Cedhot Arias





Anoche, brújula sin norte,
hipnotizada, echaste el ancla de tus dedos firmes
en la gruesa humedad de mi ausencia.
En el dulce afán de tus ojos cerrados
conseguiste la luz de mis pupilas insomnes,
mientras tus manos naufragaban
una y otra vez en el sexo hendido.

No estaba el cuerpo del deseo,
más era vapor la habitación,
la madera mojada.
Una y otra y otra vez gemiste
sobre la sombra, torciendo cada vertebra,
bordando el vértigo de tus dedos suaves.
Torciendo la sábana mojada mil veces
en tu espalda arqueada.

Los muslos como mástiles bajo el peso
de todos tus anhelos, crujían una y otra vez
Azotados.

Hundida la mano, el roce, el espanto,
el último grito atravesó la oscura puerta,
Caminó hasta el patio y se hizo lucero,
Golpe seco, labios empinados.

@CedhotArias

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bellísimo, profundo como otros tantos que desde hace tiempo vengo disfrutando!

Garla Kat dijo...

Que placer es disfrutar de las letras de los comparañeros de tierra. Siempre paso esperando que haya publicado algún poema nuevo. Volvera a visitarle. Saludos

Cedhot Arias dijo...

Gracias! Ya viene un nuevo poema, y pronto el 1er libro. Ustedes comparten sus comentarios conmigo y yo la noticia con ustedes.

Cedhot Arias dijo...

Ya pueden conseguir una nueva publicación en mi blog. Saludos.