martes, 16 de marzo de 2010

Después / Por Susan Castro


Puedo darte un beso y cambiar el mundo.
Descubrir lo que nunca estuvo oculto.
Después,
del cuerpo
me quedo sin labios acompañando toda la soledad
y Dios guarda el secreto.
Son pedazos de piel que no encuentran gemidos en el destino.
Dime ¿quién lava los besos de las almohadas?

Susan Castro es Comunicadora y Promotora de Lectura
Puedes conseguir más de su trabajo en:http://wwwcuarentona.blogspot.com/
El Ser y La Palabra agradecen su aporte para este Blog.

1 comentario:

Pepomaria dijo...

uff! Como siempre digo a algo que me mata ESPECTAMARAVI