sábado, 30 de enero de 2010

Bésame como la lluvia / por Cedhot Arias


Para Ana (1997)

Dulce, carnoso hábito,
dependencia marchita de ingenuidad;
solo, olvidado a tus deseos,
como ramajes florecidos
acarician los míos, húmedos como el rocío.

Me acerco: salado, carnoso, viril.
Absuelvo toda duda loca entre mis manos suaves,
beso tus cabellos…
tus carnes vírgenes del labio ajeno,
me entrego a ti cruelmente
a los mares de tu piel extensa
húmeda como la noche.

El vino de mi lengua corre por la tuya,
te sueño, te estoy viendo
labios calientes, dolientes, pérfidos
perfectamente dolorosos.

Poderosamente me hincas ante ti…
ante la saliva tenue,
húmeda como la lluvia.

Desplaza tus manos por mi cuerpo,
estruja tus pecados
en la pila de mis aguas,
poséeme, luego alcánzame un paño seco.
Húmeda como el desierto.

Gotas recorren;
muerdes, agitas, tropiezas, absorbes.
¡Mójame, que deseo escurrirme entre tus sábanas!
Compartamos la fragancia de estos cuerpos
exprimamos el calor, saciemos el paladar
de los miembros exquisitos,
que la copula sea explosión y locura,
líquidos corriendo a la fuente de la vida.
Húmedos como el alba…

… caen algunas gotas,
el cielo desprende calores
a la tierra seca…
¡Bésame como la lluvia!

Cedhot Arias
1997

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