miércoles, 9 de diciembre de 2009

Y se nos fue Rafael Dum / Por Ramón Sotillo


CON LA DISCRECIÓN DE SU VIDA,
SE NOS FUE RAFAEL DUM

Con la discreción que fue característica de su vida, el fin de semana pasado se nos marchó Rafael Dum. Acostumbrado a darle a su Chamariapa querida buenas noticias, su destino quiso ocultarnos el impacto que significaba su partida definitiva y su corazón decidió sorprenderlo lejos del calor de su casa, de su Cantaura, de sus amigos, de su familia de la cultura, de sus conciudadanos. La noticia, tal vez por el dolor de su contenido, se regó lentamente. Realmente era y sigue siendo increíble, porque cuando se nos marcha un amigo de la altura intelectual y ciudadana de Rafael Dum, todos nos negamos a creerlo.

Las caras en la funeraria eran de incredulidad. El silencio y las lágrimas acompañaban al abrazo fuerte entre quienes, aún sin ser su familia directa, sentían que habían perdido a uno de los suyos. La gente parecía comunicarse con las miradas: se nos fue Rafael.

En su camino hacia el camposanto, el brillo de los bordes del féretro querían representar la deslumbrante vida del ser que fue Rafael Dum. En silencio y dentro del carro fúnebre paso frente al Teatro Universo, creo que mucho le hubiese gustado que, cuando su cuerpo inerte pasaba por ultima vez a lo largo de la Avenida Bolívar de Cantaura, tan siquiera pudiera sentir que las manos de los artesanos reconstruían esa instalación en la cual disertó, planificó, aplaudió y disfrutó del arte teatral característico de la vida de Cantaura. Pero no fue así, lamentablemente.

La ancha calle que conduce a la última morada cantaurense lucia insuficiente para que la recia personalidad del ciudadano ejemplar avanzara al encuentro de la eternidad. En las facciones de los que le acompañaban en el recorrido se notaba el dolor, la incredulidad. Y es que cuando se nos marcha un ciudadano como Rafael Dum, la localidad siente que pierde a uno de sus pilares, pero, tomando como ejemplo su vida ciudadana, busca remontarse al dolor y trata de continuar la lucha que fue característica de su vida, de forma que, con el esfuerzo de todos, los sueños del que se marcha físicamente para siempre, se mantengan vivos en la lucha de sus amigos y familiares.

PROF. RAMON SOTILLO, 
DIRECTOR GENERAL DEL CENTRO DE ESTUDIOS SOCIALES “20 DE AGOSTO”
Cantaura, 6 de Diciembre de 2009

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