martes, 6 de octubre de 2009

Mujer acostada se despide / Por Cedhot Arias


Duermes.

Del otro lado:
la sorpresa, la mirada reflejando la noche.
Entre nosotros, una sábana como un oceano
triste gravita sin sentido, sin pausa.
(¿Sabías que cuando uno mira a la persona
que ama mientras duerme, se pueden ver nacer esperanzas como
mariposas, pájaros maravillosos
y bosques encantados
de su vientre?)

(Creo yo, cuando uno ama
no ama con corazón de hombre
sino de niño que duerme)

Insomne, el otro que me habita,
el que labró su escondite de madera
en mi pecho, espera, sin armas,
el fin exacto de las horas
sobre la almohada.
(Aún puedo escuchar un reloj
en mi cabeza como un lejano
zumbido de abejas, incluso
percibir el polen
que brotó de tus axilas)

Allí, sobre tu piel
quedaron recostados mis sueños.
(Siguen allí, durmiendo la siesta
de los desencuentros)
mientras mis ojos alumbraron tu cuerpo,
como dos lamparas infinitas,
como un homenaje
para despedirte, sin sueño.


Cedhot Arias
06:42 p.m.
07/10/2009