martes, 28 de abril de 2009

La Nada / Por Cedhot Arias



La nada nos asombra
con su juego de máscaras,
y es tanto el asombro
que corren todos a su encuentro
mientras quedan vacías
las casas no habitadas
hace mucho tiempo
por seres con nombre y destino
y razón y pasión.

Están pues las casas vacías
a la orilla de la orfandad
de las gentes
que fingen que viven
y sólo destapan las ventanas
para comprobar tímidamente
que no han muerto.


Cedhot Arias

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